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Lealtad y devoción.

20 Mar

Bobby, El perro ejemplar de Edimburgo.

Quienes viajan a Edimburgo (Escocia), visitan hermosas calles angostas con edificios medievales de piedra, parques verdes y enormes castillos. En cada rincón de la ciudad se cuentan increíbles historias, entre las que se destaca la de un perro famoso: Bobby , el perro fiel de Edimburgo.

Es la historia real de John Gray, un jardinero que llegó a Edimburgo junto a su mujer y su hijo en 1850 en busca de trabajo. Solo consiguió un puesto como vigilante nocturno y con la condición de que en sus rondas estuviera siempre acompañado por un perro guardián. Se le asignó un Skye Terrier, al que lo bautizó con el nombre de “Bobby” que se convertiría en su fiel compañero.

Después de ocho años de trabajo nocturno y a la intemperie, John contrajo tuberculosis y falleció el 15 de febrero de 1858. Su perro Bobby se mantuvo junto al féretro durante toda la velación y ceremonia fúnebre, pero asombró a todo el mundo cuando no quiso abandonar el cementerio después de haber enterraran a su amo. Todos pensaron que sería cuestión de tiempo, pero el animal se negó a abandonar la tumba de su amigo, aún en las peores condiciones climáticas.

El encargado del cementerio intentó muchas veces desalojar a Bobby, pero el perro regresaba al poco tiempo a acostarse junto a la tumba de su amo. Al final el hombre le hizo un pequeño refugio con unas tablas junto la tumba de John Gray.

La inteligencia y nobleza de Bobby lo hicieron famoso. En aquel tiempo se disparaba un cañón desde el Castillo de Edimburgo a las 13:00 horas en punto, para que los ciudadanos pudieran ajustar sus relojes y saber que era hora de ir a almorzar. En cuanto Bobby escuchaba el disparo del cañón, salía a buscar su comida en Greyfriars Place, un antiguo pub que frecuentaba con su amo, y donde el dueño del mismo, siempre lo esperaba con su plato a la misma hora. Éste era un espectáculo que admiraban muchos ciudadanos de Edimburgo, ya que en cuanto el perro terminaba de comer, volvía al cementerio para acompañar la tumba de su amo. En 1867, fue aprobada en Edimburgo una ley que establecía que todos los perros de la ciudad fuesen registrados previo el pago de un impuesto. La ley especificaba que los perros no registrados o sin dueño, serían eliminados.

Como Bobby no tenía dueño oficial, y por lo tanto carecía de registro, el mismísimo alcalde de Edimburgo, Sir William Chambers, decidió pagar su licencia indefinidamente y lo declaró como propiedad del Consejo de la Ciudad. Así se mantuvo Bobby, fiel a su amo durante 14 años, hasta el día que murió sobre la tumba de su viejo amigo. Un año después de la última guardia de “Bobby”, la baronesa Angela Burdett- Coutts hizo esculpir frente al pub de Greyfriars, una columna con su estatua, para conmemorar la vida del perro más querido y la historia de una amistad que superó a la muerte.

En una placa de metal se lee:

“Bobby, muerto el 14 de enero de 1872 a los 16 años. Que su lealtad y devoción sean un ejemplo para todos nosotros. Ciudad de Edimburgo”.

Os dejamos con un vídeo en el que podemos ver la estatua y la tumba de El Perro Fiel en POV.

Tumba y estatua de Bobby

Lorena Lafita Luna

El gato del que nadie querría recibir una visita.

20 Mar

Óscar, el gato que presiente la muerte.

Gato blog quítame la correaEste gato llamado Óscar, vive en Steere House Nursing and Rehabilitation Center en Providence, Rhode Island, una clínica de reposo para ancianos en Estados Unidos.

Este gato común europeo parece, a simple vista, un gato normal que -por lo que os hemos contado- reside en un centro clínico para personas mayores. Pero la realidad dista mucho de ser tan común. Óscar predice la muerte de los pacientes.

Sí, habéis leído bien. Óscar tiene la increíble habilidad de predecir la muerte de los pacientes del centro.

Oscar vive en la tercera planta de este centro, dedicada a pacientes con demencia en fase terminal, desde hace poco más de dos años.

“Uno de los miembros de la plantilla que trabaja en la planta lo trajo, cuando era un gato callejero. No es extraño que los geriátricos tengan mascotas. Steere House tiene varias que viven en el edificio y dan compañía y consuelo a los residentes”.

David M.Dosa.

La revista médica ‘The New England Journal of Medicine’ cuenta el caso de este animal: desde que llegó a Steere House ha predicho la muerte de más de 50 internos. 

Después de darse cuenta de que no era cuestión de azar la ubicación del gato, el personal del asilo presta atención a sus movimientos. Cuando se pasea entre los pacientes con enfermedad terminal y se lanza en una de sus camas y se acurruca junto a ellos, el personal de enfermería entiende que la muerte de ese paciente es inminente y comenzar a llamar a los familiares del enfermo.

Pongamos un ejemplo:

“Óscar llega a la habitación 313. La puerta está abierta y entra. La señora K. descansa tranquilamente en la cama, con la respiración constante pero débil. Óscar salta sobre la cama y de nuevo huele el aire. Se detiene a considerar la situación y entonces gira sobre sí mismo dos veces antes de enroscarse junto a la señora K. Una enfermera entra en la habitación para examinar a la paciente. Se detiene al notar la presencia de Óscar. Preocupada, deja apresuradamente la habitación y vuelve a su mesa. Coge el historial médico y comienza a hacer llamadas”. A la media hora, empiezan a llegar los familiares y el cura alertados por la enfermera. Poco después, la señora K. fallece”.

Esta historia fue relatada a los medios por David Dosa M.D, el autor del libro que homenajea al curioso minino.

Su historia ya salió a la luz pública hace un tiempo, pero además de titulares en prensa, ahora el gato también tiene un libro, donde se cuenta que Óscar ha traído consuelo a las familias de los ancianos, porque sabían que sus seres queridos no morirían solos.

En el libro se relaciona a Óscar con la visión de los ángeles y de lo divino antes de la muerte. David Sosa afirma que el gato sabe de forma instintiva cuándo la persona se está preparando para dejar su cuerpo.

David Dosa  ha querido escribir el libro para difundir su historia y rendirle homenaje. Tanto él como el personal de la residencia siguen sin poder creerse cuando “Oscar salta en la cama con el paciente y ronronea, ofreciendo consuelo y compañía en los últimos momentos”.

Desde la redacción de Quítame la Correa, compartimos la impresión de que los animales son capaces de ”sentir” cosas que nosotros, como humanos, no podemos percibir.

Os dejamos unos vídeos para profundizar que podáis contar con testimonios visuales sobre la historia de Óscar.

Noticia el gato Oscar (Inglés)

Noticia CNN sobre el gato Oscar (Inglés)

Y vosotros, queridos lectores, ¿qué opináis al respecto?

 

 

Alejandra Rovira Marcos