100 años atrás…

11 Abr

Los perros del Titanic.


Con motivo del centenario del hundimiento del barco más famoso de todos los tiempos (y si no que se lo digan a DiCaprio), queremos compartir con vosotros, queridos lectores, la historia de unos pocos pasajeros de los que nadie nunca habla.

Casi 1500 vidas entre hombres, mujeres y niños se hundieron a la altura de las costas de Newfoundland, Canadá durante Abril de 1912. El coste del billete no era barato para nadie, y las mascotas no iban a ser una excepción: se cobraba por ellas el mismo valor que un niño de primera clase, motivo por el cual sólo los pasajeros ricos podían darse el lujo de viajar con sus perros.

   

Estos perros eran tratados a todo lujo: en la cubierta F de primera clase se encontraban sus caniles, con calefacción y todo tipo de comodidades e incluso servicio de paseo.

El Capitán Smith, amante de los perros -más concretamen los de la raza Borzoi-, admiró tanto a estos perros, al igual que el resto de los pasajeros, que decidió organizar un desfile canino. ¿Cuándo? El 15 de abril.

La noche del desastre, John Jacob Astor (en la imagen de la derecha) liberó a los perros de los caniles de la cubierta F, aunque él, al ver que no había posibilidad de salvación para su mascota, decidió morir junto a su  Airedale Terrier ”Kitty”.

Solo tres perros sobrevivieron:

· Un Pekinés, de nombre Sun Yat Sen, propiedad de Henry Harper, un acaudalado empresario británico, quien junto con su esposa Myra lograron ser rescatados.

· Un Pomerania, del cual se desconoce su nombre, propiedad de Elizabeth Barrett Rothschild, quien viajaba junto a su esposo Martin Rothschild, hombre que perdió la vida en el naufragio.

· Otra Pomerania propiedad de Margaret Hays, quien escondió a la perrita, de nombre ”Lady”, entre sus ropas antes de subir al bote salvavidas. Ambas fueron rescatadas con vida del bote número 7.

Una mujer norteamericana -de primera clase- que volvía a los Estados Unidos tras vivir nueve años en París, se negó a separarse de su Gran Danés. Cuatro días después del naufragio, el buque ”Bremen” dijo haber visto a una mujer en traje de noche abrazada a un gran perro, congelados en el agua.

Willian Carter demandó a la compañia por la pérdida de sus perros: un Airedale Terrier, un King Charles Spaniel y un pequeño mestizo y además, por su coche Renault.

Muy poco se ha publicado sobre los perros que viajaban a bordo del Titanic, y de lo poco publicado mucho es falso, o claramente inexacto.

Muchos medios se han hecho eco de un artículo publicado por el periódico New York Herald el día 21 de Abril de 1912, que basado en el testimonio de un supuesto marinero del buque Carpathia (primer barco en llegar al lugar del naufragio a buscar supervivientes), de nombre Jonas Briggs, relata la conducta heroica de un perro de nombre “Rigel” de raza Terranova, propiedad de un oficial del Titanic, que habría ayudado a rescatar náufragos.

Esperamos que, a pocos días de que se cumplan 100 años del terrible naufragio que sufrió el coloso Titanic, os hayamos mostrado una pequeña, peluda y desconocida parte de la historia, haciendo así memoria a todas las víctimas de aquel terrible hundimiento.

 

Alejandra Rovira Marcos.


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