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Cantan siempre más, y más, y más…

14 Abr

Lorena Lafita Luna

Cantan para combatir el ruido en las ciudades. 

Según un estudio publicado en la revista Behavioral Biology, pájaros como los Serinus serinus (conocidos popularmente como verdecillos) intentan compensar los efectos negativos del ruido de la ciudad dedicando más tiempo del acostumbrado a la actividad de canto.

Estas aves pueden emplear hasta el 60% del tiempo en cantar a niveles de 70 decibelios, pero a partir de ese nivel cantan menos, probablemente porque dedicar más tiempo al canto puede interferir en exceso con tareas tan importantescomo estar atento a los depredadores o a otros verdecillos vecinos.

Los verdecillos son pájaros que han colonizado las ciudades europeas, pero ahora, su incansable cantar trae riesgos: incluso aves que han colonizado ambientes ruidosos, como los verdecillos, pueden verse condicionadas por el aumento del riesgo asociado a compensar los efectos del ruido cantando y es que esto podría ocasionar cambios muy bruscos en la forma de distribución de las aves debido a que se traspase el límite de ciertos umbrales de ruido.

Según el equipo de investigadores, los individuos también cambian su comportamiento según la variación del nivel de ruido entre días laborables y fines de semana.

   

Para algunos, estos datos sobre la capacidad de adaptación que tienen algunos seres vivos al ruido, facilitará a posteriori la prevención de los cambios de comportamiento de las especies a través del manejo del ruido ambiental.

Casi todas las predicciones son bastante catastrofistas porque en general no contemplan la flexibilidad de los organismos a los cambios de su entorno. El trabajo muestra que las especies pueden compensar estas variaciones mediante comportamientos flexibles, pero solo hasta cierto punto.

El perro del millón de euros

14 Abr

Dicen que el amor no se compra con dinero pero un millón de euros ha sido lo que un hombre ha pagado por su mejor amigo, el perro, ya sabéis…

El perro del millón de euros se llama Hong Dong en chino o Big Splash en inglés, como prefiráis. Es un mastín tibetano que ha sido adquirido por un importante hombre de negocios chino que ha pagado por él ¡¡10 millones de yuanes!!

El perro en cuestión pesa cerca de 80 kilos, mide 90 centímetros, aunque puede llegar a los 120 y tiene un tono rojizo que ha multiplicado su valor.

Por su altísimo precio y singularidad se ha convertido en un símbolo de status económico para los nuevos ricos en China. El mastín tibetano es una de las razas más antiguas del mundo; se cree que durante siglos cuidaron de los campos nómades y de los monasterios en la región del Tibet.

Su hasta hace poco dueño, el criador de perros Lu Liang, asegura que se trata de un ejemplar perfecto que reúne todas las características para ser un excelente semental. Por lo que no todo son gastos, puede ganar unos 11.000 mil euros cada vez que preste su can como semental. De este modo podría recuperar el dinero en un plazo de dos años.

 

 

Sofía Sánchez Irazusta.