Knutmanía.

1 May

El oso que conmovió al mundo.

Knut nació en el zoológico de Berlín el 5 de diciembre de 2006. El mes de diciembre en Berlín es muy bueno para un oso polar: puedes alcanzar tranquilamente los -23º en la calle. Él y su hermanito sin nombre fueron rechazados nada más nacer por su madre, Tosca. Los cuidadores del zoo rescataron a los ositos e intentaron salvarlos: eran los primeros oseznos nacidos en cautividad en Berlín.

El hermanito de Knut murió de una infección poco después, y aquí empezó la polémica sobre mantener con vida o no al bebé oso. Es común en los zoológicos que cuando una madre rechaza a sus crías, éstas se sacrifican, para no interferir en el ritmo de la naturaleza.

Miles de niños se concentraron en el zoo de Berlín pidiendo que se salvara a Knut. Pasó 44 días en la incubadora y por fin , encontró una mamá adoptiva. Uno de sus cuidadores, Thomas Dörflein,  ya tenía un cariño especial por el pequeñín, de manera que se convirtió voluntariamente en “la madre de Knut”. Se trasladó a vivir al zoológico durante dos años y dormía en un colchón junto al osezno, que fue alimentado con biberón (la criaturita se tragaba dos botellas de leche cada dos horas), papilla de avena y comida para gatos.

Como siempre, la gente no podía estar callada, pensaban que el trato tan cercano entre el cuidador y el osezno afectaría a su forma de ver a los humanos, que no deben interferir en la vida natural. Con tanto mimo, el oso creería que era una persona y no un oso. El mismo riesgo correría Thomas, digo yo, de creer que era una osa y no un hombre después de pasar dos años viviendo dentro de un zoológico sin separarse del osito.

 

Cuando cumplió un año, ya no era ese cachorrito entrañable que todo el mundo quería achuchar (y podía, virtualmente, comprando su versión en peluche) ya que pesaba 100 kilos  (pensaron en quitar los croissants del desayuno de su dieta).

Decían que ya no era tan bonito, pero Knut se había acostumbrado a estar entre humanos, y no dejaba de hacer monerías delante del público. Necesitaba la atención que ahora querían negarle porque se volvió demasiado peligroso jugar con él debido a su peso.

Durante su último cumpleaños se le veía deprimido y triste. Algunos decían que era el estrés por convivir con tres hembras, entre ellas su madre. Otros, tristeza, porque su última novia, Gianna (a la que no hizo ni caso), la devolvieron a su zoológico de origen. ¿No sería que echaba de menos a su único amigo? Thomas Dörflein había fallecido de paro cardíaco en septiembre de 2008.

Knut murió el 19 de marzo pasado, delante de su público. Dicen que sufría una lesión cerebral que nunca habían detectado.

Aunque muchos querían enterrarle junto a su amigo Thomas, el zoológico no quiere perder su fuente de ingresos, y prefiere disecarlo y seguir exponiéndole, como una atracción de feria. Para los niños, que no entienden de especulaciones financieras, ahora Berlín es un poquito más triste.

Alejandra Rovira Marcos.

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