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El GRAN San Bernardo

5 May

Todos tenemos en la cabeza la imagen del San Bernardo como un perro grande y bonachón, que atraviesa incansablemente grandes bosques con un barril de licor colgando del cuello. El San Bernardo es de carácter tranquilo, reposado y cariñoso. A pesar de ello, los cachorros deben ser educados con firmeza para poder controlarlos de adultos, ya que es una raza de mucha potencia.

Es un perro de enorme fuerza y puede ser educado perfectamente en el interior de un hogar. Se adapta bien a la vida familiar aunque tiende a babear y necesita espacio. Es conveniente que haga ejercicio diario. Debido a su gran tamaño es un animal que come mucho, por lo que su coste de mantenimiento es bastante elevado.

Es muy importante cepillar al San Bernardo a diario y mantenerlo bien aseado, con especial atención en la boca y los ojos.

Debido a las grandes dimensiones del San Bernardo, su conformación torácica es muy profunda y de gran tamaño y esto puede hacer que esté expuesto a la torsión de estómago. La causa de este movimiento puede ser dada por una abundante comida seguida de un movimiento de rotación axial del estómago. La única solución es una terapia quirúrgica.

El San Bernardo es un perro de gran tamaño y fortaleza. Buen aprendíz gracias a su inteligencia superior. De cabeza maciza con hocico corto, stop marcado y bien definido. Belfos muy desarrollados y colgantes. Bien proporcionado. Ojos profundos y oscuros, cuello fuerte y característica papada. Cola colgante, ancha en la base y puntiaguda en el extremo. Orejas de longitud media. Puede ser de abundante pelo largo, ondulado y grueso, o de pelo corto, muy apretado y liso. El pecho, las patas, la punta de la cola, el collar y la banda alrededor del hocico son siempre blancos. Con sombras negras en cara y orejas, posee manchas anaranjadas, caobas o rojas.

En el paso de montaña del Gran Monte St. Bernhard, a 2.469 metros sobre el nivel del mar, unos monjes fundaron en el siglo XI, un hospicio para viajeros y peregrinos. Allí se criaron, desde mediados del siglo XVII, perros grandes de montaña para guardia y vigilancia. La existencia de aquellos perros está documentada gráficamente desde 1695 y por escrito en unas crónicas del hospicio desde el año 1707. Estos perros pronto se utilizaron como perros de escolta y, especialmente, como perros de salvamento para viajeros perdidos en la niebla y la nieve. Existen crónicas publicadas en muchos idiomas sobre las numerosas vidas que fueron salvadas por estos perros de la “muerte blanca” y relatos de soldados que cruzaron el paso de montaña con Napoleón Bonaparte hacia 1800, en el siglo XIX, que extendieron la fama del perro de san bernardo por toda Europa.

Los antepasados directos del perro de san bernardo fueron los muy extendidos perros de gran tamaño, de campesinos de la región. Estos perros de gran tamaño se convirtieron en pocas generaciones, siguiendo un patrón ideal, en la raza actual.

Andrea Rodríguez Soto

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